lunes, 27 de septiembre de 2010

El sueño interrumpido de las gaviotas que no dejan de croar


Estabas sentado junto mi, cuando ya habíamos escapado lo suficiente como para que nadie pudiera detenernos, aparecen los sentimientos más oscuros, sin sentido y menos sensatos que podrías imaginar. Mis piernas se convierten en dos tiras de papel y con eso te basta para poder arrancar a otros brazos, estás seguro? estas.... ahí?
Y me miras con tus ojos miserables, llenos de lastima... y me abrazas como si yo no entendiera que es lo que estas a punto de hacer...
y me besas como pidiéndome alguna autorización, mientras yo, llena de rabia, golpeo tu pecho como entendiendo mi deseo de hacer que dejes de latir.... mientras yo aprendiendo a que todo era mentira te cierro los ojos y te esposo de manos como si así pudiera hacer que todo sea como antes...
y vienes con tus palabras, cada vez más hirientes, a decirme que no te interesa, que no hay nada que pueda atarte a mí, que hay cosas más importantes... y con la mirada estupefacta, de ver que todo en realidad se puede incendiar con agua, intento a apagar mi propio siniestro con agua y sal (creo que se llaman lagrimas).
Y sé que, aunque te diga que no, aunque amarre de manos y pies, y te amordace, y te vende los ojos... aun así, aun así.... ya no eres mío... nunca fuiste de nadie...

No hay comentarios: