Estabas sentado junto mi, cuando ya habíamos escapado lo suficiente como para que nadie pudiera detenernos, aparecen los sentimientos más oscuros, sin sentido y menos sensatos que podrías imaginar. Mis piernas se convierten en dos tiras de papel y con eso te basta para poder arrancar a otros brazos, estás seguro? estas.... ahí?
Y me miras con tus ojos miserables, llenos de lastima... y me abrazas como si yo no entendiera que es lo que estas a punto de hacer...
y me besas como pidiéndome alguna autorización, mientras yo, llena de rabia, golpeo tu pecho como entendiendo mi deseo de hacer que dejes de latir.... mientras yo aprendiendo a que todo era mentira te cierro los ojos y te esposo de manos como si así pudiera hacer que todo sea como antes...
y vienes con tus palabras, cada vez más hirientes, a decirme que no te interesa, que no hay nada que pueda atarte a mí, que hay cosas más importantes... y con la mirada estupefacta, de ver que todo en realidad se puede incendiar con agua, intento a apagar mi propio siniestro con agua y sal (creo que se llaman lagrimas).
Y sé que, aunque te diga que no, aunque amarre de manos y pies, y te amordace, y te vende los ojos... aun así, aun así.... ya no eres mío... nunca fuiste de nadie...


No hay comentarios:
Publicar un comentario